Cristina Barros

Cristina Barros Valero

“En un mundo en el que parece prevalecer el desencuentro, que dos pueblos lejanos rompan las distancias físicas y anímicas para convivir, es esperanzador. Verán en entonces que es mucho más lo que los une que lo que los separa. Hablan dos lenguas distintas, necesitarán tal vez quien les traduzca, pero sabrán lo cercanos que están en lo esencial. Ambos pueblos viven en la montaña y esa es una vivencia común. Su amor a la naturaleza y sus vínculos con ella, el maíz y el ciclo agrícola serán puente vivo entre ambos pueblos: Rowerachi en Chihuahua, Rancho Tejas en Oaxaca. Conocerán sus artesanías, probarán sabores nuevos y compartirán otros. La música y la danza también los unirán. Encuentro de culturas, la ayuuk y la rarámuri. Será una gran experiencia en la que es un privilegio participar.”

Semblanza

Nació en 1946 en la ciudad de México. Maestra en letras por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pasó de la docencia a la investigación de la cocina tradicional mexicana, con un destacado aporte a la difusión de la gastronomía indígena y el rescate de libros antiguos de cocina nacional. Por dos décadas ha publicado, en colaboración con Marco Buenrostro, la columna semanal “Itacate” en el diario La Jornada. En 2009 publicó Los libros de la cocina mexicana, donde hace un recuento de las principales obras en la tradición culinaria de México. Abarca la cocina prehispánica y la visión de los cronistas, los recetarios novohispanos, los libros del siglo XIX, las variantes regionales; además, incluye tratados sobre los ingredientes, diccionarios. También hace referencia a investigaciones que vinculan la cultura alimentaria con el devenir histórico, la nutrición, la antropología, la biología y la economía. Opositora a la invasión de alimentos transgénicos que ponen en riesgo la gastronomía mexicana, la seguridad alimentaria, la riqueza biológica y el ambiente. En especial, que rechazara los intentos de autorizar la siembra de maíz transgénico en nuestro país. Ese mismo imperativo ético le llevó en 2010 a oponerse a la decisión gubernamental de destruir parte del poniente de la Ciudad de México para instalar una autopista urbana.